Hay reuniones o encuentros que podrían haberse celebrado en cualquier sitio. Una sala. Una pantalla. Café a media mañana. Varias horas después, cada uno vuelve a su casa y la sensación es que, salvo por haber cambiado de mesa, nada diferente.

Y después están esas jornadas de empresa que el equipo sigue comentando meses más tarde. No tienen por que diferenciarse por tener un programa muy ambicioso. A veces la diferencia está simplemente en sacar a las personas de su escenario habitual.

Una finca permite precisamente eso, cambiar salas de reuniones por campo abierto, naturaleza, gastronomía y actividades que difícilmente pueden reproducirse dentro de un espacio convencional.

Por eso, la pregunta interesante sería:

¿Qué podemos hacer en el campo que tendría poco sentido hacer en la oficina?

“Queremos hacer algo diferente con el equipo” es un buen punto de partida, pero todavía no es un objetivo.

Antes de decidir el lugar o las actividades conviene plantearse qué debería haber cambiado cuando los asistentes regresen a casa.

Puede que la empresa quiera reunir a personas que trabajan habitualmente a distancia.

Puede necesitar celebrar el cierre de un proyecto.

Quizá busque agradecer el trabajo realizado durante el año, presentar una nueva etapa, recibir a clientes, reunir a la dirección fuera del entorno habitual o conseguir simplemente que personas que se conocen por Meets o Teams tengan unas horas para conocerse de verdad.

Cada situación pide un evento diferente. Por eso una finca puede funcionar como escenario para formatos corporativos muy distintos.

Una finca puede acoger desde una jornada de equipo o un incentivo para empleados hasta una reunión de dirección, un encuentro con clientes o una presentación de producto. También puede servir como escenario para celebraciones corporativas, actividades de team building o propuestas vinculadas a congresos y programas MICE.

El campo es el escenario. El evento debe construirse alrededor del objetivo de la empresa.

Una reunión por la mañana. Una dehesa por la tarde.

Uno de los errores habituales al imaginar un evento rural es pensar que hay que elegir entre trabajar o hacer actividades.

Una jornada puede comenzar con una reunión estratégica y terminar recorriendo una finca. Puede alternar sesiones de trabajo con gastronomía, naturaleza o actividades relacionadas con la vida rural.

Un ejemplo podría ser este:

HoraMomento de la jornadaQué ocurre
09:30Llegada y bienvenidaCafé, desayuno y primeros minutos para que el grupo se sitúe y empiece la jornada sin prisas.
10:00Sesión de trabajoPresentación de resultados, planificación, reunión comercial, lanzamiento de proyecto o sesión estratégica.
12:30Cambio de escenarioTermina la parte más formal y comienza la experiencia en la finca: visita a la dehesa, ganadería, mundo ecuestre u otras actividades rurales.
14:30GastronomíaComida o experiencia gastronómica vinculada al entorno, aprovechando la mesa como otro espacio de conversación.
17:00Experiencia compartidaActividad en grupo relacionada con la naturaleza, los animales, los oficios rurales o el propio territorio.
18:30CierreÚltimo momento conjunto, conclusiones de la jornada y regreso.

No se trata de que todos los eventos tengan que seguir este horario. La ventaja está precisamente en poder combinar trabajo, naturaleza, gastronomía y experiencias dentro de una misma jornada y adaptar el peso de cada parte al objetivo de la empresa.

Entonces, ¿qué actividades se pueden hacer en una finca?

Dependerá mucho de la finca, de la época del año y del tipo de grupo. Y eso es importante.

El campo no debería tratarse como un parque temático en el que cada actividad está disponible todos los días del año. Parte del atractivo de organizar un evento de empresa en plena naturaleza está precisamente en trabajar con lo que ocurre en ese territorio.

Una jornada corporativa podría incorporar:

NaturalezaTradiciones y vida rural
Conocer una ganadería, acercarse al mundo del toro bravo, descubrir una yeguada o recorrer una dehesa permite entender el campo desde dentro. Según el lugar y la época del año, los animales y la fauna pueden convertirse en protagonistas de la jornada.El trabajo de un pastor, la apicultura y otros oficios tradicionales acercan al grupo a una forma de vida difícil de conocer desde la ciudad y permiten descubrir cómo se trabaja realmente en el medio rural.
GastronomíaTrabajo de equipo
Una comida, una degustación o una experiencia alrededor de productos del territorio pueden integrarse en la propia jornada. Aquí la gastronomía no tiene por qué ser simplemente el catering entre dos actividades.Si el objetivo es reforzar las relaciones entre los participantes, el propio entorno puede utilizarse para plantear dinámicas y experiencias de team building alejadas de los formatos habituales.

La clave está en no utilizar la finca como un simple decorado. Si el evento ocurre en el campo, el campo debería formar parte del evento.

Organizar un evento de empresa en una finca

En Dehesa Events diseñamos jornadas y experiencias corporativas en entornos rurales adaptadas al objetivo, al perfil del grupo y al momento del año.

La propuesta puede combinar reuniones, gastronomía, naturaleza, actividades rurales y experiencias vinculadas a la dehesa para construir una jornada que tenga sentido como conjunto.

Si estás valorando organizar un evento de empresa cuéntanos qué quieres conseguir, y a partir de ahí podemos empezar a diseñar vuestra experiencia.

'EVENTOS EN LA DEHESA'
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